Libertad dejó un comentario acerca del artículo de Pepito Grillo que ha logrado captar mi atención.
“SI ERES TAN SINCERA, ME PODRÍAS DECIR SI HAS ESTADO EN MEDIO DE UNA INFIDELIDAD? ES DECIR, SI HAS SIDO ALGUNA VEZ LA OTRA. Y SI ES ASÍ, CÓMO T SENTIST”
Sincera soy pero no sé el por qué de ese condicional, si… En cualquiera de los casos, te habría contestado lo mismo.
¿He sido infiel a mi pareja? No porque uno me agota, dos ni te cuento y porque para eso no estoy con nadie.
¿He sido la otra? ¿Cómo me he sentido siendo la otra? Ese es otro tema que te explico más en profundidad porque tiene sus detalles.
Para empezar, considero que si soy la otra, yo no he sido infiel sino el señor X en cuestión, porque he sido “la otra” sin yo tener pareja.
Nunca he entendido el porqué de echarle la culpa a la mujer en cuestión que te roba el marido, novio, amante o bandido. Si yo soy soltera, coqueteo o flirteo o me lanzo al cuello, yendo de lo sutil a lo burdo, y el otro no me corresponde ¿qué haré a parte de irme a mi casa a dormir? En ese caso, la mujer no tiene la culpa porque no ha hecho nada.
Por otro lado, si él corresponde, ¿por qué pasamos a ser María Magdalena? ¿qué criticamos y blasfemamos? Lo único que puedes echar en cara es que tenga el mismo gusto que tú y, por cierto, si te es infiel ninguna tiene buen gusto. Desde mi punto de vista, quizás muy particular, la culpa la tiene aquel que tiene pareja, sin embargo, lo defendemos diciendo que si ella no se hubiera acercado, él no habría hecho nada ¿por qué? Porque no queremos aceptar que es nuestra pareja la que ha decidido engañarnos y siempre es más fácil poner de hoja perejil al que no queremos.
Yo no defiendo la infidelidad, pero no considero que en el mismo instante en el que tenemos pareja a él o a ella le aparezca un cartel de prohibido en el pecho. Es moral, sinceridad y honestidad interior la que cada pareja lleva consigo y, aunque creamos en la inocencia de nuestro compañero, no es ciego e igual que te gusta a ti le puede gustar a cualquiera.
¿Cómo me sentí? debo puntualizar que cuando he sido “la otra” se ha debido a una circunstancia que a mi parecer es atenuante aunque no me siento acusada como para defenderme. La estupidez y la edad van cogidas de la mano. Los años te enseñan que si alguien con pareja te promete que la va a dejar para estar contigo, puede ser motivo de risa constante y sencillamente no le crees. Incluso le dices que cuando lo deje y con pruebas fehacientes, más un tiempo para que se haga a la idea por si se arrepiente, entonces y sólo entonces te lo pensarás. Por el contrario, si te lo dicen con apenas 17 años te lo crees a pies juntillas, pasando a ser la otra sin apenas darte cuenta. Yo no sé hasta que punto es engañar ya que como yo lo viví es sentirse engañada.
Cada pareja es un mundo y cada infidelidad otro tema bien distinto con tres puntos de vista a cual más distante entre sí. Pero yo quiero romper una lanza a favor de todas aquellas pobres tontas e ignorantes de la vida las cuales no tenían ni idea pero que, sin comerlo ni beberlo, pasaron a ser insultadas y vejadas sin tener culpa ninguna.
Hay que pensarlo al menos un par de veces antes de tirar la piedra y gritar a voz en grito, porque nunca sabes bajo qué condiciones la estás llamando Jezabel.