© 2008 Lorena Gil

Libertad, divina libertad (2 y subiendo).

Gracias a “Yo misma” continúo reflexionando sobre la libertad en pareja y créeme cuando te digo que es un tema que sigue dando vueltas en mi cabeza con el paso de los años.

Mmmmm, ¿no elegimos a la persona con la que estamos desde la libertad?, por lo tanto cuando uno elige libremente, deberia sentirse libre ¿no?…….. El problema viene, cuando estás con alguien y preferirias estar en otro sitio, o con otra persona, ¿no te parece?…..Fdo Yo misma

¿Elegimos a la persona con la que estamos desde la libertad? Considero que en la mayoría de los casos, sí. Digo, en la mayoría, porque conozco demasiadas personas que eligen desde la soledad o desde la baja autoestima. Grandes mujeres y hombres que por no estar más tiempo solos deciden aceptar lo que les es más cómodo con tal de estar acompañados, que consideran que no pueden aspirar a alguien mejor y se conforman con parejas que no les hacen felices y con los que, obviamente, no alcanzan esa libertad.

Del mismo modo, dependiendo de la edad, te vuelves más o menos exigente o más o menos conformista. Todo se reduce al final a parejas que nunca encontrarán en el otro esa persona que realmente cubra lo que necesitan y han buscado toda su vida.

Sobra decir que existen personas demasiado influenciables que aceptan estar con quien se supone que deben estar según sus padres, amigos,… y tampoco es esa media naranja con la que soñaron.

Cuando uno elige libremente, deberia sentirse libre ¿no?…….. El problema viene, cuando estás con alguien y preferirias estar en otro sitio, o con otra persona, ¿no te parece?

En principio sí. Pero como comentaba en Libertad, divina libertad parte I, existen pequeños y grandes detalles que aunque los hagas desde la libertad, nunca tendrías que hacerlos estando solos y aunque los hagas con cariño y en libertad puedes añorar el hecho de no tener que hacerlos. Yo puedo adorar a mi pareja, pero si salgo con unas amigas de noche espero coincidir en el fin de semana que él salga con sus amigos y consultar el día en cuestión, mientras que antes sólo me ponía los tacones y el rimmel cogía mi coche y a volar.

Todo tiene su parte positiva y negativa, con ello no quiero decir que te sientas con la libertad coartada por quedar la misma noche sino que supone un esfuerzo extra por tu parte que antes era innecesario y ni se pasaba por la cabeza.

Cuando empiezas a salir con alguien, quedan vestigios de soltería y sueles meter la pata por no consultar y la otra persona se siente olvidada. No es intencionado, es parte de una rutina que ahora debes reconstruir y modificar para no alterar ese nuevo mundo y romper la armonía. La libertad la pierdes en un tanto por cien mayor o menor dependiendo de la persona con la que estés.

Por otra parte, nos encontramos con los que para ellos la libertad es no cambiar nada de lo que hacían, te siente bien o mal, y nos encontramos a una pareja que cada uno va a sus aire y por ende acaban sin ser pareja, sólo dos cuerpos que conviven de vez en cuando en la misma habitación o en la misma casa.

Sin duda, estoy de acuerdo en que el problema radica cuando entran en juego terceras personas con las que prefieres pasar más tiempo que con tu pareja o estar en otro lugar, aunque si bien es cierto, que no podemos esperar que le apetezca lo mismo que a ti a la misma hora e idéntico lugar porque insisto en que no somos siameses.

Simplemente el hecho de no querer ver la misma película o que no te apetezca quedar a cenar con sus padres, no implica que no le quieras y lo siento si no coincides conmigo cuando te digo que son horas o minutos en los que, mal que me pese por mi pareja, en el fondo de mi corazón estaría gritando a los cuatro vientos libertad, divina libertad.

One Comment

  1. Nice day
    Posted 30 Enero 2009 at 8:47 pm | #

    Mi opinión, Lorena, es que la libertad solo se puede conseguir en pareja. La veo como una espécie de “dependencia voluntaria” con la peculiaridad de que las dos personas integrantes deben de poder ser totalmente independientes a todos los niveles (emocional y moralmente sobretodo)y se unen voluntariamente buscando esa libertad.

    Siendo independiente, sin pareja, creo que no siempre se hace lo que a uno le viene en gana; se hace lo que se hace. Piensa en cuantas cosas que te apetecía hacer has dejado si realizar…

    Siendo dependiente, en pareja, el tema se complica: la persona dependiente necesita a la otra persona para buscar su libertad;el otro no.

    Pensemos en la INTERDEPENCIA, seamos independientes y busquemos un compañero de viaje, pues ya se sabe, 1+1=3 !!!

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