La conciencia de cada uno es algo personal e intransferible, porque cada cual la vive a su manera, pero hace poco una persona me hizo ver claramente que la diferencia puede llegar a ser abismal.
No nos equivoquemos, en mi próxima vida me pido su conciencia porque se ha convertido en mi ídolo.
Está claro que los pecados capitales nos los saltamos cuando queremos pero hay algunos que nos persiguen más que otros porque las tentaciones están todos los días presentes y, en demasiadas ocasiones, al alcance de nuestra mano.
Hablando de parejas, te diré que pese a estar enamorada y felizmente unida a alguien, no es condición para que no puedas suplicar que te arranquen la vista para no tener que ver lo que hay a tu alrededor servido en bandeja de plata. No es que no te guste lo que tienes, es que ambicionamos lo que no podemos tener.
Y aquí es cuando los Pepitos Grillo de unos y otros de dividen como en las películas infantiles, con un ángel y un demonio a cada lado.
Puedes pensar que la opción es fácil porque es maravilloso lo que tienes al otro lado de la puerta nº1 de tu vida pero la 2, esa maldita puerta nº2, tiene esa energía arrolladora que te empuja hacia lo desconocido o lo ya conocido pero siempre perturbador, que hace que la duda ya esté sembrada en tu cabeza.
Si siguiera los consejos de esa persona de la que hablaba al principio, no entraría por la puerta nº2 con reservas, titubeante, con cargo de conciencia, sin respirar, con un NO en la frente pero un sí en el cuerpo, entraría con un por supuesto y sin pensar en nada más.
¿Dónde está la clave? que la vida son dos días y hay que disfrutarla porque, al fin y a la postre, lo que eres es un cumulo de momentos especiales que pueden durar un segundo, 20 minutos, 1 hora o 35 años pero debes hacer lo que te haga feliz y, si la otra persona no se entera, también lo seguirá siendo. Sin duda, ahí está mi dilema.
¿Puedo ser feliz sabiendo que en el fondo aunque no lo sepa, hago daño a alguien? Lo que no me gustaría que me hicieran no lo hago, pero si no se entera, ¿esta norma también tiene valía?
He aquí mi gran duda y desde que supe que alguien puede vivir bajo esa libertad de pensamiento, me apasiona y me produce una sensación terrible de envidia y pavor. Envidia por lo que no puedo hacer y pavor por todo lo que podría llegar a hacer.
Las mentiras se me dan mal por regla general, pero de ese calibre me crearía una desazón que no sé si superaría, por lo cual, he llegado a la conclusión de que para vivir así, hay que estar hecho de una pasta especial que yo no poseo pero que si tú si la tienes, he de decir que me quito el sombrero por vivir con libre albedrío y sin contemplaciones.
Yo abro el debate Pinocho vs Pepito Grillo ¿quién prefieres ser? en cualquier caso yo ya me he pedido para mi próxima oportunidad, si es que llega, ser Pinocho porque como decía Marlene Dietrich cuando soy buena soy muy buena pero cuando soy mala soy mejor.
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SI ERES TAN SINCERA, ME PODRÍAS DECIR SI HAS ESTADO EN MEDIO DE UNA INFIDELIDAD? ES DECIR, SI HAS SIDO ALGUNA VEZ LA OTRA. Y SI ES ASÍ, CÓMO T SENTIST?