Mi mamá me mima como me mima mi mamá. El Sr. Rubio con sus cuadernillos nos lo hacía escribir una y otra vez por algo.
El cariño de una madre hacia un hijo no tiene medida. La madre naturaleza que es sabia, nos muestra a diario como una madre protege a su cachorro ante cualquier amenaza y, sino me crees, te animo a que veas cualquier documental de la 2 que son muy educativos.
Hace años una profesora de sociología que tuve en la carrera quedó embarazada y antes de dar a luz hablaba del instinto maternal que ya sentía al notar a su hijo en su vientre. Pasaron los meses y dio a luz. Cuando regresó del permiso de maternidad, en la primera clase, mandó a freír espárragos el instinto maternal. Literalmente, no sabía qué hacer con su hijo cuando lloraba y cada día se desesperaba más.
Una buena amiga mía tiene un precioso hijo que este año ha empezado el colegio, no conozco a nadie que quiera más a un niño pese a que la desquicia constantemente.
Ese maravilloso instinto del que todo el mundo habla ¿nace o se hace?
Yo no puedo hablar con conocimiento de causa porque sólo tengo a mi gato Benito pero considero que nace cuando aún no eres madre y se hace cuando ya lo eres, y creo que es ahí donde radica la verdadera valía de ese sentimiento.
Cuando una mujer decide ser madre lo es para siempre y lo es desde el principio. Cuando tu hijo llora, tiene hambre, está enfermo, siempre. No significa que por ser madre tus hijos no te desquicien o te decepcionen, simplemente son tus hijos.
La palabra mamá engloba muchos calificativos y son a cada cual más bello. Si pienso en mi madre, me viene a la mente la generosidad en estado puro, la abnegación, amor cariño, ternura, dulzura, amabilidad, belleza, risa, juegos, entrega, permanencia, atención, paciencia, devoción,… Todo esto, lo ves con los años. En la adolescencia, una de las etapas más duras para una madre y más fea, todo hay que decirlo, el hijo se transforma en el desagradecido más grande de la tierra. En primer lugar, te crees con la razón sobre todas las cosas del universo y sientas cátedra por donde quiera que vas. Tu cuerpo cambia y no estás a gusto con él, nadie te entiende y menos tu madre, que sin venir a cuento, se convierte en un latazo y en tu pesadilla, lo que no nos damos cuenta es que la pesadilla real somos nosotras mismas. Yo aún le pido perdón a la mía por la adolescencia tan cruel que le di. Mi madre no se separó de mí ni un momento y seguro que no fui su ídolo aquella época.
Otra de mis grandes amigas, cuando llega su cumpleaños, le hace a su madre un regalo dándole las gracias por traerla a este mundo y creo que es uno de los gestos más bellos que he visto hacer de una hija hacia su madre porque con suerte, cuando alcanzas una edad, tu madre se convierte en tu mejor amiga.
Yo me considero una de esas afortunadas y, lo que más me gusta, es que ella no olvida que no sólo es mi amiga sino que es mi mamá. Esa persona que cocina la mejor tortilla del mundo porque a ti siempre te sabe mejor cuando la hace ella, ese olor a protección que la acompaña siempre con un beso o un abrazo, la que no olvida como mimarte o como tocarte para ver si tienes fiebre.
El primer domingo de Mayo, celebramos el día de la madre. Este año esmérate y regálale algo que nazca del corazón porque tal y como decía al principio, el Sr Rubio con sus cuadernos escribió una frase que nos acompaña con el tiempo: mi mamá me mima, como me mima mi mamá. La continuación es sencilla: como nadie podrá hacerlo nunca. Por eso, he decidido que mi mamá debería ser inmortal.