Debido a las compras navideñas, las personas se lanzan a las calles y, principalmente a los centros comerciales, en busca del regalo perfecto para familiares y amigos. El tiempo que empleamos en estas compras oscila entre veinte minutos, cuando lo tienes previamente visto o las ideas muy claras, a 6 horas incluyendo parada para comer, cuando vas a recrearte en ellas.
La compañía para hacer las mencionadas compras navideñas también varía. Puedes ir acompañado de amigos o familiares o ir tú solo, lo que no puedo entender y de ahí radica este artículo y mi indignación, es que te lleves a tu perro cuando sabes que no están permitidos en centros comerciales. Algo diferente es si compras en el pequeño comercio y, en algunos de ellos, tampoco te dejan entrar con un animal de compañía.
Como todos sabemos cuando llega la época vacacional, en cualquier temporada del año, son muchos los que deciden abandonar a sus animales. No quiero escribir acerca de lo aberrantes, desalmados y sinvergüenzas que me resultan este tipo de personas si no también de aquellos que deciden dejarlos atados a un árbol durante horas frente al lugar donde hacen las compras, en el bar donde pasan toda la mañana charlando con los amigos o desayunando tranquilamente.
Una cosa es entrar a la farmacia a por un medicamento y seguir paseando a tu perro y otra muy distinta es dejarlo horas amargado, con la correa, atado, esperando a la intemperie cuando cualquiera se lo puede llevar.
Para seguir leyendo este artículo te invito a entrar en laislatuerta.org, web donde colaboro, y en la que cada semana podrás encontrarme.
4 Comments
Entre las personas que abandonan perros y las personas que abandonan personas, estamos apañados…
Es una conducta que nunca he entendido de alguien que tenga un animal … A mí me resultaría imposible dejar a Leela sin supervisión en ningún lado.
A parte de que los pobres perros no entienden la finalidad “práctica” de esa conducta y la asumen como un castigo (o eso dicen los etólogos).
Yo te juro que busco al dueño y lo ato en una farola bajo la lluvia.
Para mi, cualquier tipo de maltrato animal, merece cárcel. Ellos nunca lo harían no, y eso a veces me hace pensar que son mucho mejores que la mayoría de las personas.
Un beso reina mía, Feliz Añoooooooooo!
Aún no había podido leer esto entero. Tienes más razón que una santa… a mí me dan mucha pena. Debajo de mi casa hay un bar y “aparcan”a los perrillos en la puerta del bar. Es que ya me lo imagino: “Manolo, baja al perro” y Manolo en el bar poniéndose fino de carajillos y el perro ahí esperando. Como dice Missmole, el perrillo cree que es un castigo.
En fin… una vergüenza. Como tantas otras.