Hace días que he vuelto a visionar una de las mejores series de televisión de todos los tiempos, la inolvidable M.A.S.H. En ella, se podían ver los terrores de la guerra de Corea salpicados del humor ácido del Capitán Benjamin Franklin Pierce (Hawkeye) y del resto de su cuadrilla, como el inolvidable Radar o Hot Lips, conocida en España como “Morritos Calientes” (así somos traduciendo). Lo mejor de esta serie sin duda es que el humor sirve como método de evasión cuando todo parece derrumbarse a tu alrededor y sigo manteniendo que Hawkeye fue el preámbulo del Dr. House que ahora admiramos.
Sin embargo, este artículo no trata de esta maravillosa serie sino de algo que hemos perdido en el tiempo y que no creo que recuperemos: las cartas.
Para seguir leyendo este artículo te invito a entrar en laislatuerta.org, web donde colaboro, y en la que todas las semanas podrás encontrarme.
3 Comments
He leído el texto completo en la isla tuerta y la verdad es que no te falta razón. Se ha perdido completamente el encanto de enviar y recibir cartas, y lo peor es que es algo prácticamente irrecuperable, pues la gente suele preferir la funcionalidad de internet antes que el romanticismo de la letra escrita.
Tienes un blog hermoso, muchas felicidades!
Te encontré en los Premios 20 minutos.
Besos!
Cada vez escribimos menos y tecleamos mas… Las cartas, como las rosas quedaron relegadas a ocasiones muy especiales…
Éxitos!