Creo que aún recuerdo la primera vez que te vi actuar. Fue mi madre la que me recomendó que viera la que fue tu obra maestra, Lo que el Viento se llevó, y creo que nunca pensó cómo iba a acabar esa historia.
Puedo decir que fuiste la primera persona con la que me convertí en “Fan”. Lo normal es que hubieran sido unos cantantes o un actor, pero a esos los he admirado en mi adolescencia por su físico, desde luego no por su trabajo el cual ensalzas pero casi ni te gusta. Sin embargo, tú fuiste quien yo quería ser.
Las personas que me conocen se estarán preguntando ¿no era Marilyn Monroe de la que era seguidora?. Cierto, pero esa parte llegó mucho después. Igual de cierto es, que de Marilyn podemos encontrar millones de objetos, biografías,… pero de Vivien Leigh es muy complicado pese a haber sido la magnífica Scarlett y sólo encontré una biografía que releí para intentar entender como una mujer tan fuerte y embriagadora era hechizada y destruida profesionalmente por el que fue el amor de su vida Sir Laurence Olivier.
Hasta el día que te fuiste, era su foto la que estaba en tu mesilla de noche pese a que él ya te había traicionado con otras mucho más jóvenes, las cuales tampoco llegaron a ascender porque nadie podía eclipsar al mismísimo Olivier. Su ego era demasiado importante, sino que se lo digan a Marilyn con la que trabajó y se enfadó por haber conseguido nublar su protagonismo en El Príncipe y la Corista.
Otra contemporánea tuya, Katharine Hepburn, os conoció y tampoco entendió cómo una mujer con tu talento se dejó perder en un amor tan centrado en él y tampoco en ti.
Leyendo tu historia y la de Scarlett, no la de la película sino la del libro, encontré ciertas semejanzas como el abandono de tu única hija Suzanne, fruto de tu matrimonio con Herbert Leigh Holman, físicamente tremendamente parecido a Ashley Wilkes, al cual le cediste la custodia por perseguir a Olivier.
Otra semejanza era tu determinación por conseguir lo que querías, una prueba es que sólo viendo de lejos a tu primer marido decidiste que te casarías con él, tu padre te dijo que estaba prometido y tu respuesta fue: “aún no ha bailado conmigo”. Y así fue. Bailaste y te casaste pero tu amor por el teatro y por ser una estrella eran mas importantes consiguiendo el estrellato con la película que más mujeres ambicionaron protagonizar: “Lo que el Viento se llevó”.
127 grandes actrices como Hepburn, Bette Davis o Joan Crawford realizaron el casting. Tú llegaste el día que se estaba filmando el incendio de Atlanta, ya que pese a que no había actriz, el rodaje había comenzado. Te llevó semanas llegar a Ámerica y el viaje en barco lo realizaste leyendo la novela e imitando el acento sureño pese a ser hindú y de ascendencia anglo-irlandesa. Myron O’Selznick hermano del director David O’Selznick, te introdujo con una frase que sentó cátedra: “Te presento a SCARLETT O’HARA”.
Tus ojos verdes, tu prestancia y la seguridad en ti misma hicieron que ese día fuera el comienzo de tu carrera como actriz en Estados Unidos.
Muchos olvidan que junto al maravilloso Marlon Brandon ganaste tu segundo Oscar interpretando a una mujer desequilibrada y a una estrella apagada. Así vieron muchos tu caída. Quien mire fotos de tu última época no puede creer que apenas tuvieras 53 años cuando nos dejaste y es que el alcoholismo y la tuberculosis hicieron una mella en ti difícil de borrar
Fuerza, decisión, belleza, lo que toda mujer desea tener, estaba en ti pero te dejaste llevar y me encantaría saber el por qué.
Por Olivier te montaste en un “Tranvía llamado Deseo” que sólo te llevó a un “Callejón sin Salida” y sólo me entristece “Lo que el viento se llevó”, a una gran actriz que siempre será para mí alguien a quien admirar, principalmente, por el mejor papel femenino que se ha interpretado en la historia de cine y tú siendo la única e irrepetible Scarlett O’Hara. No pudo ser otra. A Dios pongo por testigo.
2 Comments
Hola,
Un recuerdo tan emotivo a una gran actriz (y el resto de las entradas) bien merecen un premio. Si tienes a bien pasarte por “Viento Escarlata” a recogerlo…
Saludos
Enhorabuena, tesoro! Te lo mereces.